18th Session of the Congress of Local and Regional Authorities of the Council of Europe

      (Spanish version)

      Intervención de Dña. Ana Barceló Chico, Presidenta de la Comisión de Igualdad de la FEMP, Alcaldesa de Sax (Alicante)

      Estrasburgo, 19 de marzo de 2010

      Análisis de cómo lograr la igualdad de género en la vida política local y regional, de forma sostenible.

      Saludo a los/as asistentes: Buenos Días.

      En nombre de la Federación Española de Municipios y Provincias, y de la Comisión de Igualdad que presidio, agradecer la invitación a participar en este Congreso y tener así la oportunidad de conocer e intercambiar con todos/as uds experiencias y puntos de vista sobre la realidad actual de las políticas locales de igualdad en los diferentes países de la Unión Europea.

      El avance de la Igualdad en España, y en concreto el acceso de la mujer a la esfera de toma de decisiones en general, y a los cargos de responsabilidad política en particular, ha tenido un recorrido ascendente en los últimos 30 años coincidiendo con la llegada de la democracia a nuestro país. La aprobación de la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres (Ley de Igualdad), ha sido un hito sin precedentes en el establecimiento de un marco legislativo garante de una intervención institucional que promueva activamente la igualdad de género en los niveles de toma de decisiones; representa un salto cuantitativo y cualitativo en lo que respecta a la garantía institucional del principio de presencia equilibrada de mujeres y hombres, salto que se concreta en dos aspectos fundamentales de la Ley:

      La participación equilibrada de mujeres y hombres en las candidaturas electorales y en la toma de decisiones: la composición equilibrada de las listas electorales (paridad listas electorales: 40%-60%).

      La realización de análisis e informes de evaluación de impacto de género, y la disposición de estadísticas y estudios que posibiliten dichos análisis.

      En el año 2007 tuvieron lugar en España las primeras elecciones locales tras la aprobación de la Ley de Igualdad. En consecuencia, se esperaba que el resultado de las mismas reflejara un cambio cualitativo y cuantitativo en la presencia, representación y atribución de responsabilidades de las mujeres en los gobiernos locales españoles, avanzando con ello hacia la paridad pretendida en la Ley, y en consecuencia, hacia una distribución más igualitaria de las áreas tradicionales de poder.

      La FEMP, asumiendo la responsabilidad de estudiar el impacto de la aplicación de la Ley de Igualdad, llevó a cabo en 2007 un estudio para analizar desde la perspectiva de género los resultados electorales locales en la totalidad de las entidades (ayuntamientos, diputaciones, cabildos o consejos insulares), comparándolos con los resultados de las elecciones de 2003, año en el que no estaba en vigor la Ley de Igualdad y por tanto los partidos políticos no presentaron listas electorales paritarias.

      Los resultados del estudio evidencian los siguientes hechos:

      La existencia y aplicación de este marco normativo, la “Ley de Igualdad”, ha tenido un claro impacto positivo sobre los resultados electorales ya que ha aumentado significativamente la presencia de mujeres en el conjunto de los cargos políticos.

      La aplicación del principio de paridad a las listas electorales no ha tenido como consecuencia el reparto equilibrado de mujeres y hombres en las diferentes esferas de la vida local, especialmente en la esfera del poder y de la toma de decisiones.

      De los resultados de dicho estudio, así como desde mi propia experiencia como mujer electa al frente de un gobierno local, se pueden inferir las respuestas a los siguientes interrogantes:

      ● ¿Por qué razón están subrepresentadas las mujeres en el ámbito político local español?.

      A pesar de los rápidos avances realizados en nuestra sociedad para que mujeres y hombres tengan las mismas oportunidades en todos los ámbitos de la vida social, el rol de género y la atribución diferencial de funciones y responsabilidades a mujeres y varones está intacto y opera en el mundo de la política de la misma forma que opera en el resto de ámbitos de la vida.

      Las mujeres están subrepresentadas en el ámbito político por que la sociedad sigue funcionando de acuerdo a esquemas patriarcales, machistas que las relegan a la esfera de lo privado, lo reproductivo, y reserva lo público, lo productivo y el poder a los varones. Esta cultura se mantiene y redobla su peso sobre las mujeres que acceden a cargos de responsabilidad: se les atribuyen áreas públicas relacionadas con el cuidado de las personas, mientras que los hombres políticos se dedican a las áreas relacionadas con la riqueza, el desarrollo territorial y el gobierno.

      Cambiar este estado de cosas, eliminar los estereotipos subyacentes a este reparto y permitir el acceso de las mujeres en igualdad de oportunidades que los varones a todas las esferas de la toma de decisiones, conlleva para ellas un esfuerzo y un precio personal tan alto, que muchas acaban por ceder a las presiones que las empujan a permanecer en su rol tradicional y a que sean los varones quienes permanezcan en el poder. Una vez más queda de manifiesto que el cambio de leyes y normas no conlleva el cambio automático de cultura, de mentalidad, aunque sí ejercen influencia.

      ● ¿Son las cuotas una respuesta?.

      Las cuotas, la paridad, son necesarias pero no suficientes. No son sinónimo de igualdad, pero permiten lograr una mayor representación. El sistema de cuotas o el de paridad, para ser realmente una respuesta de avance, necesitan estar inscritos en una estrategia global que paulatinamente rompa, tanto con la segregación vertical (escalar en la pirámide del poder), como en la horizontal (acceder a un reparto equitativo de las áreas de poder). Si se quiere incidir en las situaciones clave de la desigualdad de género, será necesario adoptar otro tipo de medidas complementarias a la Ley que faciliten la ruptura del techo de cristal y de los obstáculos horizontales que impiden el acceso de las mujeres a las áreas en las que realmente están los recursos y con las que se planifica el desarrollo del territorio y de la vida de las personas.

      En el estudio de los resultados electorales locales de 2007 en España, se ve claramente el impacto positivo de la Ley de Igualdad al logra aumentar la presencia de mujeres en el conjunto de las concejalías hasta colocar la realidad de los plenos de los Ayuntamientos de más de 5.000hbitantes en una situación de paridad. Igualmente, el sistema de cuotas en las candidaturas electorales exigido por la Ley ha contribuido a visualizar (sensibilizar), sobre la situación de desigualdad en el ámbito político y a romper el espejismo de la Igualdad que en numerosas ocasiones se produce como efecto de la opinión sesgada de los medios de comunicación.

      ● ¿Qué impide que las mujeres se presenten a las elecciones o, una vez elegidas, que permanezcan en su puesto?.

      La atribución diferencial de funciones y responsabilidades a mujeres y hombres está intacta y opera en el mundo de la política de la misma forma que opera en el resto de ámbitos de la vida; el peso del rol de género explica la existencia de un eje claro de segregación horizontal en la política municipal.

      La escasa permanencia de las mujeres en todos los niveles de representación política indica que ese es un elemento en sí mismo de discriminación directa que impide que las mujeres consoliden su carrera política en igualdad de condiciones y resultados con los varones. Este hecho tiene además otras consecuencias: la desmotivación de las generaciones más jóvenes de mujeres hacia la participación y el compromiso político por falta de referentes, por un lado, y por la imagen de posición efímera que se ocupa; frena la generación de una masa crítica de mujeres en el poder que articule nuevas formas, canales y estrategias para garantizar la permanencia de las mujeres políticas en el poder y no facilita la acumulación de la experiencia necesaria para llegar a ocupar los cargos más altos, tales como las alcaldías, ocupadas en muchas ocasiones por hombres que en legislaturas anteriores fueron concejales, vicealcaldes, etc..Las dificultades de las mujeres para presentarse a unas elecciones y permanecer en su puesto de electas ya se apuntaban en la primera de las preguntas acerca de la subrepresentación en el ámbito político español: el peso del rol de género. Este peso se ejerce a través de los obstáculos que le dificultan el acceso y la permanencia: personales, familiares, etc,

      Además, los partidos políticos constituyen también un instrumento muy poderoso de perpetuación o de cambio de las situaciones. Una vez que han cumplido con su obligación de elaborar y presentar listas paritarias, siguen asignando los puestos y cargos en función del sexo; no introducen medidas correctoras para evitar ese alto porcentaje de asignación de puestos y responsabilidades, así como de permanencia en los mismos; las mujeres son cambiadas con mucha mayor frecuencia que los varones.

      ● ¿Son estas barreras el verdadero problema?

      Estas barreras personales, sociales, culturales, políticas, etc… forman parte del problema de la desigualdad, la explican en parte. Lo que en realidad hacen es describir los efectos de una cultura patriarcal interiorizada por una sociedad, la española, y de acuerdo a la cual, el reparto de poder, de oportunidades, es desigual entre las mujeres y los hombres que la forman. Construir un nuevo sistema de valores más igualitario exige el esfuerzo conjunto de toda la sociedad: la ciudadanía, las instituciones, las leyes, los medios de comunicación, etc..

      Parece que en el momento actual, la conciliación entre la vida personal, familiar y profesional, la corresponsabilidad igualitaria que facilite el acceso y permanencia de ambos en todos los ámbitos de la vida, se presenta como un elemento clave a tener en cuenta en el avance hacia mayores cuotas en la igualdad de oportunidades.



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